Caldo de jitomate
por Christian Cabrera publicado el Jun.07, 2009, bajo recetas
El caldo de jitomate es una de las recetas más básicas en la cocina mexicana. Se utiliza para crear una base líquida ligeramente espesa para muchas sopas y guisos que se enriquecen por su sabor y textura.
Ingredientes
- 1/2 litro de agua
- 5 jitomates saladet (o 3 jitomates bola, porque los segundos son más grandes)
- 1/2 cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas Knorr Suiza
- 2 cucharadas de aceite vegetal
Elaboración
En una olla, poner a hervir el agua y agregar los jitomates (la cantidad de agua a usar depende de lo que se necesite para que los jitomates queden apenas sumergidos en ella). El tiempo a hervir varia, pues lo que se necesita es que la piel de los jitomates se desprenda a manera que sea más fácil retirarla.
Cuando los jitomates ya fueron hervidos y pelados, se colocan en la licuadora junto con la 1/2 cebolla y los 2 dientes de ajo. Se agrega un poco del agua que se usó para hervir los jitomates a manera que el licuado sea uniforme (recordemos que a mayor cantidad de agua, se licuará todo más fácilmente, pero también se diluirá más el caldillo). Yo les recomiendo usar no más de la mitad del agua que hayan necesitado para llevar a hervir.
Con el producto licuado, se pasa por un colador de manera que la pulpa se quede en él y el “caldo” lo atraviese. Al ser un licuado espeso (casi como salsa), mucho se quedará en el colador, por lo que es necesario usar una cuchara para empujar en el colador y hacer que la mayor parte logre atravesarlo. Sabremos que hemos colado lo suficiente cuando lo que quede en el colador tenga una consistencia de masa en vez de líquido espeso.
Una vez que tengamos el líquido, calentamos el aceite en una nueva olla (podemos usar la que utilizamos previamente para hervir, solo asegurémonos de que esté libre de residuos de agua pues de lo contrario, el aceite salpicará y puede quemarnos). Cuando el aceite comience a humear (señal de que está bien caliente), agregamos el líquido del caldo rápidamente. Como es de esperarse, el aceite salpicará un poco, pero si agregamos el caldo suficientemente rápido, no daremos tiempo a que brinque mucho, evitando así tanta limpieza para después =)
Ya con el caldillo en la olla, dejamos que hierva a fuego medio y lo dejamos así por unos 5 minutos.
¡Listo! El caldo queda listo para ser usado en cualquier otro guiso (albóndigas, sopas o cualquier otro plato que queramos)