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Chilaquiles verdes o rojos
por Christian Cabrera el Jun.08, 2009, bajo recetas
Los chilaquiles son un platillo mexicano por excelencia. Resultan económicos de hacer y están hechos a base de tortilla de maiz, lo que los hace “llenadores” y excelentes para un desayuno pesado o hasta para curar crudas.
Ingredientes
- 750 gr de jitomates rojos o tomates verdes ($14)
- 1/2 cebolla ($2)
- 1 lt de agua
- 2 dientes de ajo
- 2 a 4 chiles serrano (dependiendo de que tan picante se quieran) ($3)
- 250 gr de totopos fritos de tortilla de maiz ($13, si los compras en el autoservicio ya empacados))
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- pollo deshebrado (opcional)
- crema y queso rallado, para acompañar
Costo total aproximado: $35 MXN
Tiempo total aproximado: 25 min
Elaboración
Para hacer la salsa seguimos casi los mismos pasos que para el caldo de jitomate.
Primero hervimos los jitomates y los chiles hasta que a los primeros se les comience a desprender la piel. Los retiramos del agua y los pelamos (a los chiles solo es necesario cortarles el rabo del tallo). Ya con los jitomates pelados, los colocamos en la licuadora junto con el ajo, los chiles y la cebolla. Agregamos un poco de agua (poca, porque queremos una salsa espesa, no un caldo) y licuamos todo por unos 30 segundos hasta tener una consistencia uniforme.
Con la salsa hecha, lo que procedemos a hacer es a calentar el aceite vegetal en una olla. Cuando el aceite empiece a humear (señal de estar bien caliente), agregamos la salsa rápidamente (y con cuidado porque el aceite “brincará” al contacto con el líquido). Dejamos que hierva a fuego medio por unos 5 minutos.
Una vez que tengamos la salsa hirviendo, es cosa de agregar los totopos y mezclar bien para que la salsa quede distribuida uniformemente. Si queremos nuestros chilaquiles crujientes, debemos detener el fuego al poco tiempo de terminar de moverlos (2 minutos o menos). Mientras más tiempo dejemos el fuego calentando la salsa con los totopos, más suaves quedarán los chilaquiles (y por lo tanto, menos crujientes)
Servimos los chilaquiles en un plato y agregamos pollo deshebrado (si queremos y tenemos). Finalmente, se echa un poco de crema y queso rallado encima de los chilaquiles y ¡listo! ¡A disfrutar!
Comentarios
La cantidad de chiles a poner en la receta es muy variada entre paladares. Yo nunca he logrado soportar mucho picante, por lo que para mi agregar 2 o 3 chiles me resulta suficiente, pero habrá quien quiera más o quien quiera menos. Desgraciadamente, agregar chiles a la salsa es un albur pues estos nos pueden tocar ligeros o muy picosos, así que hay que estar preparados para que se nos pase un poco la mano de vez en cuando.
Otra diferencia con el caldo de jitomate es que para mantener la salsa espesa, esta *no* se debe de colar antes de echarla a freir. La pulpa de jitomate que nos queda es lo que le dará consistencia al plato.
Albóndigas de res
por Christian Cabrera el Jun.08, 2009, bajo recetas
Las albóndigas son un plato sencillo que se puede tomar como único tiempo o bien acompañado de alguna sopa seca, como arroz, para compensar por el caldo que las albóndigas llevan.
Ingredientes (con costos)
- 1/2 kilo de carne molida de res ($40)
- 1 huevo ($2)
- 1/2 cebolla, picada finamente ($2)
- 2 cucharadas de pan molido
- 1 cucharadita de caldo de pollo en polvo (Knorr Suiza)
- sal y pimienta al gusto
- caldo de jitomate ($15)
Costo aproximado total: $60 MXN
Tiempo aproximado: 35 minutos (15 en preparar, 20 en cocinar)
Elaboración
En un recipiente, mezclar la carne molida con la cebolla picada, el huevo, el pan molido, la sal, la pimienta y el caldo de pollo en polvo, y revolver hasta integrar bien todos los ingredientes.La idea es que el huevo y el pan molido agreguen consistencia a la carne y esta se mantenga pegajosa, a manera que se mantenga la consistencia de las albóndigas.
Con la mezcla hecha, separar el pequeños trozos y darles forma esférica con la mano. Con la cantidad de carne usada nos debe rendir para aproximadamente 12 albóndigas.
Mientras hacemos las bolitas de carne, en una olla llevamos a ebullición a fuego medio el caldo de jitomate. Con las albóndigas ya hechas (crudas en este momento), las colocamos con cuidado, reducimos el fuego a bajo, y dejamos cocinar las albóndigas por unos 20 minutos, o hasta que estén cocidas.
Con las albóndigas ya cocidas, se sirven en un plato hondo junto con un poco del caldo de jitomate.
Comentarios de esta receta
Existen variaciones de esta receta que incorporan arroz blanco hervido a las albóndigas. A mi gusto, esto sirve para suavizar el sabor de la carne y hacer la receta más rendidora (recordemos que la carne cuesta más que el arroz). Pueden intentarlo a ver como les funciona haciéndolo así.
Sopa de cebolla (simple)
por Christian Cabrera el Jun.08, 2009, bajo recetas
Esta sopa, de origen francés, resulta una de mis favoritas (junto con la de tortilla) al momento de ir a restaurantes. Se sorprenderán de lo sencillo que es de hacer.
Ingredientes
- 2 cebollas grandes (aprox. 3/4 de kilo) ($5)
- 1 lt de caldo de pollo ($15)
- 1 barra de margarina o mantequilla ($7)
- 1 cucharadas de salsa inglesa
- 4 cucharadas de jerez dulce o vino blanco
- 3 hojas de laurel
- queso rallado (manchego, chihuahua)
Costo total aproximado: $30 MXN
Tiempo aproximado: 30 minutos (10 en preparación, 20 en cocinar)
Elaboración
Cortar las cebollas en ruedas, sin olvidar pelarlas y quitarles el tallo. Disponerlas en un recipiente procurando soltar los aros de cebolla a manera que sea más sencillo cocinarlas.
Derretimos la margarina en una olla a fuego lento, sin quemarla, y la esparcimos uniformemente por el fondo de la misma. Vaciamos el recipiente con las cebollas procurando que se empapen de la mantequilla, y cocinamos a fuego medio durante 5-7 minutos hasta que las cebollas estén tiernas (comenzarán a perder el blanco y empezarán a verse amarillo translúcido).
Con las cebollas ya cocidas, vaciamos el caldo de pollo (preferentemente tibio) junto con el laurel y dejamos que hierva. Tras el primer hervor, bajamos el fuego y vaciamos el jerez/vino y la salsa inglesa, dejando cocinar por otros 5 minutos más.
Finalmente, retiramos el laurel, servimos y esparcimos un poco de queso rallado encima de cada plato.
Comentarios
Esta sopa siempre ha sido una de mis favoritas en restaurantes y la primera vez que la hice obtuve un resultado muy agradable (confieso que no le puse queso al inicio, pero no por eso fue de resultado menos satisfactorio). El caldo de pollo que usé fue comprado (Campbells tiene uno que me ha resultado muy bueno, se vende en tetra pak en cualquier autoservicio) puesto que no siempre tengo el caldo natural hecho disponible.
La receta resulta bastante económica y lo más “difícil” por hacer es cortar la cebolla, con lo que si tienen los ingredientes restantes prácticamente tienen el éxito asegurado.
Caldo de jitomate
por Christian Cabrera el Jun.07, 2009, bajo recetas
El caldo de jitomate es una de las recetas más básicas en la cocina mexicana. Se utiliza para crear una base líquida ligeramente espesa para muchas sopas y guisos que se enriquecen por su sabor y textura.
Ingredientes
- 1/2 litro de agua
- 5 jitomates saladet (o 3 jitomates bola, porque los segundos son más grandes)
- 1/2 cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas Knorr Suiza
- 2 cucharadas de aceite vegetal
Elaboración
En una olla, poner a hervir el agua y agregar los jitomates (la cantidad de agua a usar depende de lo que se necesite para que los jitomates queden apenas sumergidos en ella). El tiempo a hervir varia, pues lo que se necesita es que la piel de los jitomates se desprenda a manera que sea más fácil retirarla.
Cuando los jitomates ya fueron hervidos y pelados, se colocan en la licuadora junto con la 1/2 cebolla y los 2 dientes de ajo. Se agrega un poco del agua que se usó para hervir los jitomates a manera que el licuado sea uniforme (recordemos que a mayor cantidad de agua, se licuará todo más fácilmente, pero también se diluirá más el caldillo). Yo les recomiendo usar no más de la mitad del agua que hayan necesitado para llevar a hervir.
Con el producto licuado, se pasa por un colador de manera que la pulpa se quede en él y el “caldo” lo atraviese. Al ser un licuado espeso (casi como salsa), mucho se quedará en el colador, por lo que es necesario usar una cuchara para empujar en el colador y hacer que la mayor parte logre atravesarlo. Sabremos que hemos colado lo suficiente cuando lo que quede en el colador tenga una consistencia de masa en vez de líquido espeso.
Una vez que tengamos el líquido, calentamos el aceite en una nueva olla (podemos usar la que utilizamos previamente para hervir, solo asegurémonos de que esté libre de residuos de agua pues de lo contrario, el aceite salpicará y puede quemarnos). Cuando el aceite comience a humear (señal de que está bien caliente), agregamos el líquido del caldo rápidamente. Como es de esperarse, el aceite salpicará un poco, pero si agregamos el caldo suficientemente rápido, no daremos tiempo a que brinque mucho, evitando así tanta limpieza para después =)
Ya con el caldillo en la olla, dejamos que hierva a fuego medio y lo dejamos así por unos 5 minutos.
¡Listo! El caldo queda listo para ser usado en cualquier otro guiso (albóndigas, sopas o cualquier otro plato que queramos)