Los chilaquiles son un platillo mexicano por excelencia. Resultan económicos de hacer y están hechos a base de tortilla de maiz, lo que los hace “llenadores” y excelentes para un desayuno pesado o hasta para curar crudas.

Ingredientes

- 750 gr de jitomates rojos o tomates verdes ($14)
- 1/2 cebolla ($2)
- 1 lt de agua
- 2 dientes de ajo
- 2 a 4 chiles serrano (dependiendo de que tan picante se quieran)  ($3)
- 250 gr de totopos fritos de tortilla de maiz  ($13, si los compras en el autoservicio ya empacados))
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- pollo deshebrado (opcional)
- crema y queso rallado, para acompañar 

Costo total aproximado: $35 MXN
Tiempo total aproximado: 25 min 

 

Elaboración

Para hacer la salsa seguimos casi los mismos pasos que para el caldo de jitomate.

Primero hervimos los jitomates y los chiles hasta que a los primeros se les comience a desprender la piel. Los retiramos del agua y los pelamos (a los chiles solo es necesario cortarles el rabo del tallo). Ya con los jitomates pelados, los colocamos en la licuadora junto con el ajo, los chiles y la cebolla. Agregamos un poco de agua (poca, porque queremos una salsa espesa, no un caldo) y licuamos todo por unos 30 segundos hasta tener una consistencia uniforme.

Con la salsa hecha, lo que procedemos a hacer es a calentar el aceite vegetal en una olla. Cuando el aceite empiece a humear (señal de estar bien caliente), agregamos la salsa rápidamente (y con cuidado porque el aceite “brincará” al contacto con el líquido). Dejamos que hierva a fuego medio por unos 5 minutos.

Una vez que tengamos la salsa hirviendo, es cosa de agregar los totopos y mezclar bien para que la salsa quede distribuida uniformemente. Si queremos nuestros chilaquiles crujientes, debemos detener el fuego al poco tiempo de terminar de moverlos (2 minutos o menos). Mientras más tiempo dejemos el fuego calentando la salsa con los totopos, más suaves quedarán los chilaquiles (y por lo tanto, menos crujientes) 

Servimos los chilaquiles en un plato y agregamos pollo deshebrado (si queremos y tenemos). Finalmente, se echa un poco de crema y queso rallado encima de los chilaquiles y ¡listo! ¡A disfrutar!

 

Comentarios

La cantidad de chiles a poner en la receta es muy variada entre paladares. Yo nunca he logrado soportar mucho picante, por lo que para mi agregar 2 o 3 chiles me resulta suficiente, pero habrá quien quiera más o quien quiera menos. Desgraciadamente, agregar chiles a la salsa es un albur pues estos nos pueden tocar ligeros o muy picosos, así que hay que estar preparados para que se nos pase un poco la mano de vez en cuando.

Otra diferencia con el caldo de jitomate es que para mantener la salsa espesa, esta *no* se debe de colar antes de echarla a freir. La pulpa de jitomate que nos queda es lo que le dará consistencia al plato.